DIVORCIO O SEPARACIÓN NO JUDICIAL (DE HECHO)



DIVORCIO O SEPARACIÓN NO JUDICIAL (DE HECHO)


Podemos denominar separación de pareja, a varios supuestos, parejas casadas y parejas de “hecho”, ya lo sean legalmente constituidas o porque así se les considere después de que lleven un determinado periodo de tiempo de convivencia o tengan descendencia como ocurre, entre otras, por ejemplo en Catalunya. En ambos casos se puede llevar a cabo una separación no regulada jurídicamente, y concretamente nos vamos a referir al primer supuesto, es decir a la parejas casadas, que pueden separarse “de hecho”, dejando de convivir e iniciando una nueva vida independiente cada cual el uno del otro. Sin embargo hay que tener claro, que el vínculo, y el estado civil, no desaparecerán hasta que exista una Sentencia Judicial ; de divorcio, que establezca el nuevo estado civil de cada cual. No obstante no solamente es importante la modificación del estado civil que la Sentencia acompaña, sino que también resulta de vital importancia, prestar atención a la conducta y al nuevo modo de vida posterior a la ruptura de la convivencia, ya que la Sentencia de divorcio establece una serie de medidas que afectan a las consecuencias de la ruptura y sin Sentencia ¿por qué nos guiamos? . Cuando no existen medidas, esa nueva conducta, será considerada de alguna manera como una situación ya “instalada” en el estado de la pareja que tendrá unas consecuencias muy importantes en el momento en que la pareja pretenda obtener tutela judicial en su divorcio.
Vamos a suponer por ejemplo que una pareja casada desde hace 15 años, con dos hijos comunes de 12 y 6 años, diciden que por motivos x, quieren romper su relación de pareja, pero para evitar mayores gastos por el momento han decidido que no quieren separarse legalmente o judicialmente. Así, el padre se va del domicilio familiar, propiedad de los dos cónyuges, la madre se queda en casa al cargo de los dos menores, el padre le ingresa mensualmente para los dos niños, en ella cuenta de la madre, 800 euros y se lleva a los niños consigo cada quince días durante los fines de semana.

Dos añós después, la pareja decide que quiere ya regularizar su situación y solicitar el divorcio, pero el padre, que últimamente ha oído hablar mucho de la custodia compartida, decide que quiere ese tipo de custodia para sus hijos, y que se repartan los periodos de convivencia en el domicilio conyugal y que los gastos de los hijos los paguen a medias.
Pues bien, este señor, tendrá ahora grandes dificultades para conseguir el divorcio en las condiciones que pretende, pues con su conducta durante los pasados dos años, ha reconocido implícitamente, que está de acuerdo con que la custodia la tenga la madre, y además los hijos ya se habrán habituado a la nueva situación, y a que permanezcan en el domicilio materno, aunque este añadido ya viene “de serie” con la custodia de los menores, y también habrá evidenciado su capacidad económica para pagar una pensión de alimentos de 800 euros mensuales para sus ds hijos.


¿Qué hubiera sido lo correcto o lo más acertado para evitar esta situación? Si la pareja tenía claro quen no quería acudir a un proceso judicial, antes de romper la convivencia familiar debían haber valorado cada cual, que es lo que deseaban hacer con respecto a la custodia y regimen de convivencia y comunicación con sus hijos, con el domicilio familiar y establecer una contribución a las cargas económicas de los menores de manera realista y teniendo en consideración las espectativas de cada cual. Para ello, hubiera sido conveniente suscribir un documento Regulador privado, en que se establecieran estas medidas, con o sin intervención de abogado, (yo recomiendo que se haga con asesoramiento letrado para evitar perjuicios posteriores) y si así lo deseaban postergar el momento del divorcio o separación judicial.

Archivo del blog



importante

A PARTIR DE AHORA NO RESPONDEMOS CONSULTAS EN LOS POST. Hay post saturados y no admiten más comentarios Insertarlas en el apartado consultas via e-mail GRACIAS